La interpretación en el trabajo con niños representa un desafío significativo para cualquier terapeuta, abarcando diversas dimensiones que requieren exploración. Jugar con el niño no es suficiente; es esencial acercarse a él tratando de comprender sus conflictos e interpretarlos.
Para lograrlo, se requiere un conocimiento profundo de las teorías del desarrollo y el dominio de los conceptos teóricos y técnicos del psicoanálisis. Además, el trabajo con niños demanda familiaridad con la teoría del juego, el manejo e inclusión de las expresiones corporales y preverbales, y nuestra participación en las actividades o juegos que el niño propone. Todo esto mientras intentamos comprender lo que ocurre dentro de la sesión para poder formular una interpretación que, en muchas ocasiones, intentamos integrar dentro del juego.
Klein, en su artículo de 1932 «La técnica del análisis temprano», describe qué, cómo y cuándo interpretar. Es un trabajo de una enorme riqueza clínica. En él, Klein describe cómo, a medida que interpreta las fantasías del niño en el juego, estas se tornan más libres, ampliándose así los límites del juego y dando lugar a la profundización en el trabajo gracias al alivio de sus ansiedades. La atención al punto de urgencia y la interpretación transferencial oportuna son solo algunos de los elementos que Klein advierte como centrales en el trabajo interpretativo.
A los aportes de Klein se suman los conceptos de Bion. La contención psicoanalítica implica que el contenedor-madre-terapeuta participe en el pensamiento y, por lo tanto, dé significado al comportamiento impulsado por la ansiedad que requiere contención. En otras palabras, la interpretación está en su centro.
Esto puede no ser una interpretación verbal en el sentido clásico. Lo que Bion nos ayudó a comprender fue la naturaleza del funcionamiento mental de la madre que puede transformar el estado de angustia de un bebé en uno distinto y mejor gracias a la comprensión expresada a través del cuidado materno adecuado. En terapia, tratamos de ayudar al aspecto infantil angustiado del paciente a que sea capaz de verbalizar los sentimientos ansiosos, a encontrar palabras para el dolor mental en lugar de evacuarlo o sentirse abrumado por él.
Detrás de estos procesos de pensamiento activo se encuentra la apertura a la resonancia emocional, incluida la receptividad a la comunicación primitiva tanto en su forma como en su contenido. Si trabajamos con estas características en mente, estaremos utilizando la observación al servicio de la creación de significado, y realmente comprometiéndonos con el campo de la transferencia/contratransferencia, el punto de entrada a la comprensión psicoanalítica. Prestamos nuestra mente para que nuestros pacientes puedan encontrar sentido a aquello que los atormenta.
Hay muchas formas de interpretar en el juego. Se puede hacer desde fuera, como un simple observador. Emilio Rodrigué, en un pequeño trabajo de 1963, argumenta sobre la importancia de utilizar los medios de expresión empleados por los niños. La interpretación que denominó «lúdica» comienza con una toma de contacto directa y sensorial del material empleado por el niño. Está orientada desde el medio de expresión no verbal plástico hacia la comunicación verbal. Consta de dos tiempos: en el primero, el terapeuta remeda el juego del niño, y en el segundo, transmite su impresión verbalmente, pero valiéndose en lo posible de los medios de expresión plásticos que han sido empleados. En la práctica, en la realidad, ambos tiempos se superponen.
Margaret Rustin, en un interesante trabajo, analiza y compara los enfoques contemporáneos de la práctica clínica con el enfoque original de Klein. Se pregunta sobre la tendencia entre los profesionales de la psicoterapia infantil de hoy en día a ser bastante cautelosos al dar interpretaciones del tipo que Klein les dio a sus pacientes niños. En dicho trabajo escribe: «Me preguntaba si hemos perdido el coraje, o si nos hemos vuelto apropiadamente más tentativos o graduales en nuestra forma de trabajar, o si los cambios en nuestras teorías subyacentes del desarrollo explican los cambios que noto».
En cierto sentido, el terapeuta se juega en la interpretación, pero acaso cuando guardamos silencio sobre lo que el niño escenifica en el juego, ¿no estamos dejándolo solo con sus ansiedades y temores de no ser entendido en su sufrimiento? Klein, en el caso Richard, y valga decir que con la Segunda Guerra Mundial de por medio, nunca dejó de acompañarlo con sus palabras.
Aprender a interpretar implica lidiar con nuestro desconocimiento, con nuestra ansiedad, con nuestros temores; es una tarea compleja pero indispensable en el análisis infantil.
